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La escritura a través del currículo
Martes, 03 de Marzo de 2009 15:04

El movimiento de escritura a través del currículo surgió en Gran Bretaña en los 60’s como resultado de investigaciones sobre la escritura de los escolares británicos. Desde entonces se ha desarrollado hasta el punto de que los programas de escritura en el currículo existen en más de un tercio de las universidades de Estados Unidos. Estos programas varían ampliamente, pero todos se basan en las mismas concepciones filosóficas sobre la naturaleza del aprendizaje y las formas en las que el lenguaje es usado en las disciplinas académicas.

 

Una forma de pensar en la escritura, es su papel en el aprendizaje y la comprensión. Recientes teorías del aprendizaje y filosofía sostienen que a medida que conocemos el mundo no solo lo tomamos y aprendemos por impresiones sensoriales, ideas y gustos; activamente construimos sentido de él creando y recreando estructuras mientras nos encontramos con información nueva. El aprendizaje es un proceso activo y entre más activo sean los aprendices, más y mejor aprenden. La escritura es una herramienta poderosa para construir y alterar nuestro conocimiento porque con ella podemos descubrir lo que sabemos y repasar nuestras explicaciones antes de presentarlas públicamente ante otros. Por lo tanto, los diarios, las tareas informales de escritura y las diversas formas de hacer lluvia de ideas en el papel motivan a los estudiantes a usar la escritura como una herramienta de aprendizaje. (McLeod, 1987)

 

La otra base filosófica para la escritura a través del currículo hace énfasis en el contexto y en el escenario social de la escritura. En esta perspectiva una de las principales tareas de los estudiantes cuando entran a la universidad es dominar las prácticas de las comunidades discursivas, primero de la comunidad de la academia en general y luego de la mayor. Esas comunidades se definen por las formas de hablar, de escribir, de usar la evidencia, de construir argumentos y comunicarse en general, que son características de los académicos y profesionales de campos específicos. Por ejemplo, los estudiantes de sociología deben aprender cómo pensar, hablar y escribir como sociólogos, quienes, como todos los profesionales, han desarrollado formas características de usar el lenguaje; aunque ese lenguaje caiga bajo el término Español, es una versión especial específica de una disciplina del español. El proceso de entrar al discurso de una disciplina es lento y gradual e implica inmersión a ese discurso a través de exposición constante y usar ese lenguaje en libros de texto, fuentes secundarias, lecturas y la propia escritura de los estudiantes.

 

El aprendizaje colaborativo, en el cual los estudiantes trabajan en grupo para un objetivo común o un producto escrito, y la revisión de los pares de la escritura, en la cual los estudiantes leen y comentan el trabajo de los otros, son prácticas comunes que ayudan a los estudiantes a aprender el discurso académico o disciplinar, como lo hacen los cursos dedicados a las prácticas usadas por los escritores en campos particulares (“Escritura en Biología” o “Escritura sobre Literatura”, por ejemplo.) 

 

La mayoría de los programas no se enfocan exclusivamente en una u otra explicación, sino que muchos enfatizan en una sobre otra. De hecho, las investigaciones hechas en Carnegie Mellon University sugieren que combinando esas dos formas se puede ayudar a los estudiantes a lograr el mayor éxito en su carrera universitaria. En particular, la investigación sugiere que la habilidad de ser conciente del propio aprendizaje, entender y articular cómo aprende además de qué se aprende, es crucial para el éxito en la universidad, especialmente en el aprendizaje de las formas de escritura y pensamiento académico. Por el contrario, las convenciones y normas de la escritura académica en sus diversas formas es útil para pensar reflexivamente y para construir el conocimiento nuevo. Esas convenciones y normas no son obvias ni “naturales” para muchos estudiantes, a pesar de sus antecedentes o preparación, verdaderamente deben ser aprendidas (McLeod 1987). Las actividades incluidas en los programas de escritura a través del currículo, desde la escritura de diarios hasta la escritura para la disciplina específica, ayudan a los estudiantes a desarrollarse primero como estudiantes universitarios exitosos y como estudiantes escritores y, segundo, como profesionales exitosos y miembros de una de varias comunidades discursivas. Parecería, entonces, que los mejores programas de escritura a través del currículo son “filosóficamente ambidiestros” (Flower, 1992): por un lado les da a los estudiantes amplio campo de práctica para aprender sobre sus temas y sobre su aprendizaje; y por el otro, les da práctica en la escritura para convertirse en miembros de grupos disciplinares particulares, capaces de comunicarse en las maneras aceptables para esos grupos.

 

La función de los cursos de escritura de los primeros semestres

 

Entonces, ¿cómo encajan en este esquema los cursos que la mayoría de estudiantes toman en los primeros semestres? Básicamente, estos cursos pueden dar una base para los requerimientos que los estudiantes encuentran en los cursos posteriores. Introduciendo a los estudiantes al proceso de escritura, a la escritura como una herramienta de aprendizaje, a la necesidad de considerar a sus lectores y a buscar lectores útiles para sus trabajos, y escribiendo experiencias de diversos tipos, los cursos de los primeros semestres pueden ayudar a los estudiantes a hacer los tipos de tareas de escritura valorados por la comunidad académica.

 

Sin embargo, debo señalar lo que no son los cursos de escritura de los primeros semestres. No son cursos diseñados para “atender” las deficiencias de escritura de los estudiantes, como si escribir fuera parecido a manejar bicicleta o a jugar un juego, una destreza gobernada por reglas que puede –y debe- ser dominada al comienzo de la vida. La escritura es mucho más compleja que eso. Cada vez que los escritores se enfrentan a una nueva tarea, un tipo de asignación de escritura que no habían tenido antes, una audiencia poco familiar y un propósito poco usual, necesitan enfocarse en las demandas de la tarea que los pueden hacer incapaces de prestar atención a los elementos formales (gramática, puntuación, ortografía), lo que, bajo otras circunstancias, ya sabrían. En otras palabras, cuando los estudiantes se enfrentan a nuevas situaciones de escritura (como lo hacen al ingresar a cualquier nueva disciplina), la calidad de sus escritos probablemente disminuirá, al menos al comienzo, porque ellos están demasiado ocupados pensando.

 

Los cursos de escritura de los primeros semestres pueden ayudar a los estudiantes a que comiencen en el complejo trabajo del nivel universitario de pensamiento y escritura. Así como las habilidades computacionales, las habilidades de razonamiento y las habilidades creativas mejoran con el curso de una educación si esas habilidades son nutridas y desafiadas, como lo hacen las habilidades de escritura. Los programas de escritura a través del currículo reconocen que las habilidades de escritura de los estudiantes se desarrollan lentamente, son actividades complejas y figuran prominentemente en la iniciación de los estudiantes en las disciplinas escogidas. Los programas de escritura de los primeros semestres les dan a ellos herramientas para usarlas y adaptarlas a medida que pasan por el lento y desafiante (y, algunos argumentan, nunca acabado) proceso de aprender a escribir y a pensar.

 

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Última actualización el Miércoles, 13 de Marzo de 2013 11:13
 




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